Navelina


La naranja navelina tiene una peculiar historia. A comienzos del siglo XX se trajo de Estados Unidos la variedad de naranja Washington Navel, que se difundieron rápidamente, pero que al mismo tiempo estaban afectadas por diversos virus que dificultaban su reproducción. Cuando a finales de la pasada década de los cincuenta se buscó la variedad de naranjas que estuviera libre de esas dolencias, se llegó a la conclusión de que la variedad que se mostró más resistente fue precisamente la Navelina, cuyo cultivo rápidamente se extendió. Su nombre proviene de la palabra inglesa “navel”, que significa ombligo, y se llaman así porque la flor da lugar a un segundo fruto, incluido en el principal, dando por fuera una imagen parecida a un ombligo. El naranjo de la navelina es de tamaño medio, de copa redondeada y denso follaje. La manera más sencilla de identificar un árbol de esta variedad es por el tono verde oscuro de sus hojas. Es una naranja muy productiva, y es precoz en su maduración, por eso es la naranja que ofrecemos en la primera mitad de la temporada.